Homilías de los Sacerdotes

Inició la novena a San Alfonso con un llamado a promover el bien común desde el Evangelio

Durante la celebración del primer día del novenario, el Rvdo. P. José Miguel Cabrera invitó a los fieles a vivir el bien común como expresión de la voluntad de Dios, inspirándose en la compasión de Cristo y en el legado de San Alfonso María de Ligorio.

El bien común, una tarea de todos

Con la celebración del primer día de la novena en honor a San Alfonso María de Ligorio, la comunidad parroquial inició un tiempo de preparación espiritual bajo el tema «Promover el bien común para una vida digna», inspirado en la reflexión «La voluntad de Dios es vivir el bien común».

En su homilía, el Rvdo. P. José Miguel Cabrera, predicador del novenario, explicó que el Trienio del Bien Común, promovido por la Conferencia Episcopal Paraguaya, invita a los cristianos a comprometerse con la construcción de una sociedad donde cada persona pueda desarrollarse plenamente en condiciones de dignidad, justicia y solidaridad.

Recordó que el bien común forma parte esencial de la Doctrina Social de la Iglesia y que comprende las condiciones sociales, económicas y políticas necesarias para favorecer el desarrollo integral de todos, especialmente de los más vulnerables.

La Iglesia ilumina la realidad con los valores del Evangelio

Durante la predicación, el sacerdote señaló que la misión de la Iglesia no consiste en ofrecer soluciones técnicas o partidarias a los problemas sociales, sino en iluminar la realidad desde el Evangelio y los valores cristianos.

En ese sentido, subrayó que la Iglesia anuncia principios como la justicia, la paz, la solidaridad, la verdad, la libertad y la misericordia, ofreciendo una orientación moral que ayude a construir una sociedad más humana y fraterna.

Asimismo, recordó que no puede existir un verdadero bien común sin el respeto, la defensa y la promoción de la dignidad de toda persona y de sus derechos fundamentales.

«Denles ustedes mismos de comer»

Reflexionando sobre el Evangelio de la multiplicación de los panes (Mt 14,13-21), el P. Cabrera destacó la compasión de Jesús por la multitud y recordó que el lema del Trienio del Bien Común —«Denles ustedes mismos de comer» (Mt 14,16)— representa una invitación a asumir la responsabilidad de responder a las necesidades de los hermanos.

El sacerdote afirmó que el verdadero milagro del Evangelio comienza cuando las personas deciden compartir lo que tienen. Ese compartir, explicó, no se limita a los bienes materiales, sino que también incluye el tiempo, la escucha, la paciencia, la cercanía y el servicio a quienes más lo necesitan.

«Cada Eucaristía nos alimenta con el Pan de Vida para que nosotros también nos convirtamos en pan partido para los demás», expresó durante su reflexión.

San Alfonso, modelo de entrega a los más pobres

El predicador recordó además el testimonio de San Alfonso María de Ligorio, quien dedicó su ministerio a la evangelización de las personas más abandonadas y fundó la Congregación del Santísimo Redentor con el propósito de llevar el anuncio del Evangelio a quienes permanecían marginados de la sociedad y de la atención pastoral.

Su ejemplo, señaló, continúa inspirando a la Iglesia a vivir una fe comprometida con la realidad humana y con la promoción de la dignidad de los más necesitados.

Una invitación a renovar la sensibilidad cristiana

Al concluir su homilía, el Rvdo. P. José Miguel Cabrera animó a los fieles a vivir este tiempo de novena como una oportunidad de conversión personal y comunitaria, cultivando una mayor sensibilidad ante el sufrimiento del prójimo.

Inspirado en la actitud compasiva de Jesús, exhortó a fortalecer valores como la misericordia, la justicia social, la solidaridad y la paz, para que cada creyente sea un auténtico testigo del Evangelio y contribuya a la construcción del bien común desde su familia, su comunidad y la sociedad.

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