«Cuidar la casa común es una forma concreta de amar a Dios y al prójimo»: P. Ramón Chamorro

En el quinto día de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el Rvdo. Pbro. Ramón Chamorro, C.Ss.R., invitó a los fieles a asumir una verdadera conversión ecológica, recordando que la creación es un don de Dios confiado al cuidado de la humanidad y que protegerla forma parte de la misión de todo cristiano.
Una reflexión sobre la realidad ambiental del país
Al iniciar su homilía, el P. Ramón Chamorro hizo referencia a la realidad ambiental que atraviesa Paraguay, marcada por la deforestación, la contaminación de ríos y arroyos, así como por el uso indiscriminado de agroquímicos.
El sacerdote señaló que, aunque muchas veces estas problemáticas parecen lejanas, cada acción cotidiana contribuye al cuidado o al deterioro del medio ambiente. Por ello, invitó a tomar conciencia de que pequeños gestos, como evitar arrojar basura, plantar árboles o utilizar responsablemente los recursos naturales, también forman parte del testimonio de la fe cristiana.
«La fe no puede separarse de la manera en que tratamos la creación que Dios nos ha regalado», expresó.
Redescubrir a Dios en la belleza de la creación
Meditando la primera lectura del libro de la Sabiduría, el predicador recordó que el mayor peligro de la actualidad ya no consiste en adorar los elementos de la naturaleza como si fueran dioses, sino en convertirlos en simples objetos de consumo y explotación.
Explicó que el creyente está llamado a recuperar la capacidad de contemplar la creación y descubrir en ella la presencia del Creador.
En este sentido, recordó las palabras del Papa Francisco en la encíclica Laudato Si’, donde afirma que el mundo «es más que un problema a resolver; es un misterio gozoso que contemplamos con alegre alabanza».
No se puede servir a Dios y al dinero
Al profundizar el Evangelio de san Mateo, el P. Chamorro destacó la enseñanza de Jesús: «No se puede servir a Dios y al dinero».
Explicó que muchas de las crisis ambientales tienen su origen en el afán desmedido de acumular riquezas, en un modelo económico que privilegia el consumo sin límites y olvida tanto a las futuras generaciones como a los más pobres, quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias del deterioro ambiental.
Recordó que Jesús invita a contemplar las aves del cielo y los lirios del campo para aprender a confiar en la providencia de Dios y abandonar la lógica de la codicia.
«Cuando aprendemos a vivir con sobriedad y moderamos nuestro estilo de vida, permitimos que otros también puedan vivir con dignidad y damos descanso a la tierra», afirmó.
Una conversión ecológica que transforme el corazón
Durante la homilía, el sacerdote recordó también la exhortación apostólica Laudate Deum, publicada por el Papa Francisco en 2023, donde advierte que las respuestas dadas hasta ahora frente a la crisis climática han sido insuficientes.
Subrayó que la verdadera conversión ecológica no consiste únicamente en reciclar o reducir residuos, sino en cambiar profundamente la manera de relacionarse con la creación.
El cristiano, explicó, está llamado a dejar de comportarse como dueño absoluto de la naturaleza para convertirse en un auténtico custodio de la obra de Dios.
Los desafíos de la Iglesia en el cuidado de la casa común
El predicador también recordó algunos puntos de la Carta Pastoral de los obispos del Paraguay con motivo del Año del Bien Común, donde la propia Iglesia reconoce los desafíos que aún debe afrontar.
Entre ellos mencionó la necesidad de integrar con mayor fuerza el cuidado de la casa común en la catequesis, la liturgia, la economía eclesial y la acción pastoral, así como acompañar con mayor decisión a las comunidades afectadas por el deterioro ambiental y denunciar las causas estructurales que provocan la destrucción de la naturaleza.
María enseña un estilo de vida sencillo y responsable
Al concluir la reflexión, el P. Ramón Chamorro invitó a contemplar a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro como ejemplo de sencillez, humildad y confianza en Dios.
Recordó que María vivió en Nazaret con una vida sobria, enseñando que la verdadera riqueza se encuentra en hacer la voluntad del Señor y no en la acumulación de bienes materiales.
Finalmente, exhortó a los fieles a pedir la intercesión de la Virgen para aprender a consumir responsablemente, cuidar el agua, proteger el entorno natural y comprender que el cuidado de la creación constituye una expresión concreta del amor al prójimo y de la alabanza al Creador.
«Que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro nos ayude a ser custodios fieles de la casa común que Dios ha puesto en nuestras manos», concluyó.



