La Santa Sede

Papa León XIV destaca la vida comunitaria en el 70.º aniversario de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos de Estados Unidos

El Santo Padre envió un mensaje a la Asamblea Nacional de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos (CMSM), en el que alentó a fortalecer la comunión fraterna y el testimonio de la vida consagrada como signo vivo del Evangelio.

Con motivo del 70.º aniversario de la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos (CMSM) de los Estados Unidos, el Papa León XIV dirigió una carta al reverendísimo padre Frank Donio, S.A.C., director ejecutivo de la institución, expresando su cercanía espiritual y enviando sus mejores deseos a los participantes de la Asamblea Nacional 2026, celebrada en Phoenix, Arizona.

En su mensaje, fechado el 16 de julio y publicado por la Santa Sede este 22 de julio de 2026, el Pontífice invitó a los superiores mayores a renovar el compromiso con la vida comunitaria, destacando que esta constituye una fuente de santidad, de comunión y de impulso para la misión evangelizadora de la Iglesia.

Siete décadas al servicio de la vida consagrada

El Santo Padre señaló que el 70.º aniversario representa una ocasión privilegiada para agradecer a Dios por las abundantes gracias derramadas sobre esta institución durante siete décadas de servicio a la Iglesia.

Asimismo, reconoció que la Conferencia ha contribuido a fortalecer el liderazgo de las comunidades religiosas masculinas, promoviendo el diálogo, la colaboración y una presencia cada vez más visible de la vida consagrada en la sociedad estadounidense.

¿Qué es la Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos?

La Conferencia de Superiores Mayores de Religiosos (CMSM) es el organismo nacional, reconocido por la Santa Sede, que reúne a los superiores mayores de los institutos religiosos masculinos, comunidades monásticas y sociedades de vida apostólica de los Estados Unidos. Fundada en 1956, nació a petición del Papa Pío XII, quien impulsó la creación de organismos nacionales que favorecieran la comunión y la cooperación entre las distintas congregaciones religiosas.

Actualmente, la Conferencia representa a más de 200 comunidades y provincias religiosas, integradas por más de 16.000 sacerdotes y hermanos religiosos, actuando como una voz común ante la Conferencia de los Obispos Católicos de Estados Unidos y la Santa Sede.

Su misión es acompañar y apoyar a los superiores mayores en el ejercicio de su liderazgo, promover la fidelidad al carisma propio de cada instituto, fortalecer la colaboración entre las congregaciones y favorecer la misión evangelizadora de la Iglesia. Además, impulsa iniciativas relacionadas con la formación, la vida comunitaria, la justicia y la paz, así como el diálogo con los obispos y otros organismos eclesiales.

«Uno en Cristo: la vida comunitaria hoy»

La Asamblea Nacional de este año tiene como lema «Uno en Cristo: la vida comunitaria hoy», un tema que el Papa León XIV retomó en su carta para animar a los participantes a redescubrir el valor de la fraternidad en la vida religiosa.

El Santo Padre recordó que la comunidad es «lugar de santificación y fuente de inspiración, testimonio y fuerza en el apostolado», citando una enseñanza dirigida a diversos institutos religiosos en septiembre de 2025.

Asimismo, subrayó que compartir la vida cotidiana, los bienes materiales, la oración, los ideales apostólicos y el servicio caritativo permite hacer visible la presencia del Señor Resucitado en medio de quienes han consagrado su vida a Dios, como enseña san Juan Pablo II en la exhortación apostólica Vita Consecrata.

Renovar la comunión para fortalecer la misión

El Pontífice expresó su deseo de que las jornadas de reflexión, diálogo y oración permitan discernir nuevos caminos para fortalecer la comunión fraterna dentro de cada instituto y también entre las diversas familias religiosas.

En ese sentido, afirmó que una vida comunitaria auténtica y profundamente arraigada en Cristo constituye un testimonio creíble para la Iglesia y para el mundo, especialmente en un tiempo que reclama signos visibles de unidad, esperanza y servicio.

Bendición apostólica

Al concluir su carta, el Papa León XIV encomendó la Asamblea Nacional a la intercesión de la Santísima Virgen María, Madre de la Iglesia, y aseguró su cercanía espiritual a todos los participantes.

Finalmente, impartió su bendición apostólica a los superiores mayores presentes y la extendió a todos los miembros de las congregaciones religiosas representadas, alentándolos a continuar siendo testigos fieles del Evangelio mediante una vida fraterna, alegre y entregada al servicio de Dios y de los hermanos.

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