El Papa León XIV pide oración por Sudán y Ucrania y reclama el fin de la violencia contra civiles

Después del Ángelus, el Santo Padre expresó su preocupación por la situación en El Obeid, Sudán, y por la continuidad de los ataques en Ucrania y Rusia. Pidió corredores humanitarios, respeto al derecho internacional y una salida diplomática a los conflictos.
El Obeid, una ciudad atrapada por la guerra en Sudán
Después de rezar el Ángelus, León XIV dirigió nuevamente su atención hacia Sudán, donde expresó especial preocupación por la situación de la ciudad de El Obeid, capital del estado de Kordofán del Norte.
El Santo Padre pidió a las autoridades garantizar corredores humanitarios para la población civil y exhortó a la comunidad internacional a respaldar los esfuerzos para alcanzar un alto el fuego inmediato.
La preocupación del Papa se produce en un contexto de grave deterioro humanitario. Naciones Unidas informó en julio que El Obeid llevaba alrededor de 18 meses sometida a condiciones similares a un asedio y que los ataques con drones habían provocado víctimas civiles y afectado infraestructuras esenciales, mientras aumentaban las dificultades para acceder al agua, alimentos y atención sanitaria.
¿Cómo comenzó la guerra en Sudán?
La actual guerra sudanesa comenzó el 15 de abril de 2023, cuando estallaron enfrentamientos entre las Fuerzas Armadas Sudanesas (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), un poderoso grupo paramilitar. La violencia, iniciada en Jartum, se extendió rápidamente hacia Darfur, Kordofán y otras regiones del país.
El conflicto tiene sus raíces en una transición política que quedó interrumpida. Tras el derrocamiento de Omar al Bashir en 2019, Sudán inició un proceso destinado a establecer un gobierno civil. Sin embargo, el golpe militar de octubre de 2021 frenó esa transición. Un nuevo intento de alcanzar un acuerdo político estaba en marcha a finales de 2022, pero las tensiones entre las fuerzas militares y paramilitares terminaron desembocando en la guerra de abril de 2023.
El Obeid, nuevo foco de alarma
La ubicación de El Obeid tiene especial importancia porque es un punto estratégico para el transporte y la asistencia humanitaria hacia distintas zonas de Kordofán.
En junio de 2026, Naciones Unidas documentó al menos 15 ataques con drones contra El Obeid y sus alrededores entre el 6 y el 28 de junio, con al menos 45 civiles muertos y 41 heridos. La organización advirtió además sobre la escasez crítica de agua y el impacto de los ataques sobre estaciones de combustible, infraestructura y servicios básicos.
La situación explica la insistencia del Santo Padre en la apertura de corredores humanitarios: para la población civil, la guerra no significa solamente enfrentamientos armados, sino también dificultades para conseguir alimentos, agua, medicamentos y protección.
Ucrania y Rusia: una guerra que continúa dejando víctimas civiles
El Papa León XIV también expresó su cercanía con las familias afectadas por la guerra entre Rusia y Ucrania. Ante la continuidad de los ataques, pidió que se respete el derecho humanitario y que ambas partes pongan fin a los ataques contra objetivos civiles.
El conflicto en el este de Ucrania se remonta a 2014 y posteriormente se transformó en una guerra a gran escala con la invasión rusa iniciada el 24 de febrero de 2022. Naciones Unidas ya había advertido antes de la invasión a gran escala sobre la situación en Donetsk y Lugansk y llamó a resolver el conflicto mediante la diplomacia.
Desde entonces, millones de personas han sufrido las consecuencias de la guerra y los ataques continúan afectando a la población civil y a infraestructuras esenciales.
Un deterioro que continúa en 2026
Los datos más recientes de Naciones Unidas muestran que la población civil ucraniana continúa expuesta a un elevado nivel de violencia.
Durante mayo de 2026, al menos 274 civiles murieron y 1.763 resultaron heridos, según la Oficina de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Fue el mes con mayor número de víctimas civiles desde abril de 2022. Los ataques con misiles y drones de largo alcance representaron una parte importante de las víctimas y afectaron también a ciudades alejadas del frente.
Entre diciembre de 2025 y mayo de 2026, Naciones Unidas verificó además 1.272 civiles muertos y 6.871 heridos, mientras continuaban los ataques contra infraestructura energética y otros servicios esenciales.
«Es hora de detener la espiral de violencia»
Frente a ambas tragedias, el mensaje del Sumo Pontifice León XIV tuvo un mismo eje: la protección de la población civil y la búsqueda de caminos de paz.
Para Sudán, pidió corredores humanitarios y un alto el fuego inmediato. Para Ucrania y Rusia, reclamó el respeto del derecho humanitario y el fin de los ataques contra objetivos civiles.
El Santo Padre insistió además en que la guerra «sólo genera más guerra» y llamó a abrir espacio a la diplomacia y al diálogo.
Una oración que se convierte en compromiso
Las palabras pronunciadas después del Ángelus conectan directamente con el Evangelio proclamado este domingo. Frente a las «tormentas» que atraviesan millones de personas, el Papa invita a no permanecer indiferentes.
Su llamado a rezar por Sudán, Ucrania y Rusia no se limita a una expresión espiritual. Incluye también una exigencia concreta: proteger a los civiles, facilitar la ayuda humanitaria, detener la violencia y buscar mediante el diálogo caminos que permitan construir una paz duradera.
En un mundo marcado por conflictos prolongados, León XIV vuelve a poner en el centro a quienes más sufren y recuerda que la paz no puede esperar.


