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La Iglesia lleva “primeros auxilios espirituales” a las comunidades afectadas por el terremoto en Colombia


El cardenal Luis José Rueda encabezó una misión de 80 sacerdotes que se acercó a las comunidades afectadas por el terremoto del 10 de agosto para acompañar, escuchar y orar junto a quienes atraviesan momentos de dolor e incertidumbre.

La Iglesia en Colombia ha querido hacerse presente de una manera particular junto a las comunidades afectadas por el terremoto ocurrido el pasado 10 de agosto. Bajo el nombre de “Primeros Auxilios Espirituales”, una misión integrada por 80 sacerdotes se trasladó hacia diferentes zonas afectadas para ofrecer acompañamiento pastoral, escucha y oración.

La iniciativa fue encabezada por el cardenal Luis José Rueda Aparicio, arzobispo de Bogotá, quien junto a obispos auxiliares, vicarios episcopales y sacerdotes se dirigió hacia las comunidades que enfrentan las consecuencias de la emergencia.

La misión se desarrolla en seis zonas: Cartago, Pereira, Cali, Palmira, Buenaventura y Buga, donde los sacerdotes acompañan a las comunidades y a los párrocos de los territorios afectados.

Estar cerca también es una forma de ayudar

Ante una situación marcada por pérdidas, incertidumbre y dolor, la propuesta de la Iglesia busca recordar que el acompañamiento espiritual también forma parte de la respuesta ante una emergencia.

Los sacerdotes llegan con una tarea sencilla, pero profunda: escuchar, acompañar, orar y estar cerca de quienes necesitan encontrar un espacio para expresar aquello que están viviendo.

El cardenal Rueda explicó que estos primeros auxilios espirituales requieren cercanía, empatía y capacidad de escucha. La intención no es ofrecer respuestas rápidas ante el sufrimiento, sino permanecer junto a las personas y caminar con ellas en medio de la dificultad.

Durante la misión también se ofrece el sacramento de la Reconciliación y se busca fortalecer a las comunidades como espacios de encuentro y acompañamiento.

Una Iglesia que acompaña en medio de la emergencia

La iniciativa se suma a otras acciones emprendidas por la Iglesia colombiana frente al terremoto. La Conferencia Episcopal de Colombia y Cáritas Colombiana han impulsado también una campaña solidaria para apoyar a las comunidades afectadas y articular la respuesta de las jurisdicciones eclesiales.

De esta manera, la respuesta de la Iglesia no se limita a la ayuda material. También busca acompañar las historias personales que existen detrás de cada pérdida: familias que han quedado afectadas, personas que atraviesan momentos de incertidumbre y comunidades que necesitan recuperar poco a poco la esperanza.

Para el cardenal Rueda, la solidaridad que ha surgido en medio de la emergencia muestra que el dolor también puede convertirse en un punto de encuentro. La presencia de sacerdotes, voluntarios, jóvenes, profesionales y comunidades que ofrecen su tiempo y sus capacidades expresa una Iglesia que quiere permanecer cercana a quienes sufren.

Una misión que continúa

La experiencia misionera se desarrolla del 19 al 22 de agosto, mientras que para el domingo 23 está prevista una jornada de oración por las parroquias visitadas.

En medio de una emergencia que deja pérdidas y preguntas difíciles, la Iglesia colombiana ha elegido acercarse. No para borrar el dolor, sino para compartirlo, escuchar a quienes lo atraviesan y recordarles que no están solos.

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