Los obispos del Perú llaman a una Iglesia que escucha y sirve

En el marco de su 130.ª Asamblea Plenaria, el Episcopado peruano reflexiona sobre los desafíos pastorales del país y el camino sinodal. Monseñor Carlos García Camader recordó que escuchar no debilita la autoridad, sino que la fortalece cuando se vive como servicio.
La Iglesia católica en el Perú celebra estos días un importante espacio de reflexión pastoral. Desde el 17 de agosto, los obispos de las 46 jurisdicciones eclesiásticas del país participan en la 130.ª Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Peruana, desarrollada en Lima.
El encuentro busca poner en común los principales desafíos que enfrenta la Iglesia y la sociedad peruana, con una mirada particular sobre la realidad del país, la vida pastoral y el camino sinodal de la Iglesia. También forma parte de las conversaciones la preparación ante la próxima visita del Papa León XIV al Perú.
Una Iglesia que sabe escuchar
Durante la Eucaristía que marcó el inicio de la Asamblea, el presidente de la Conferencia Episcopal Peruana y obispo de Lurín, monseñor Carlos García Camader, invitó a sus hermanos obispos a revisar la manera en que viven su ministerio.
Su llamado estuvo marcado por una idea central: la autoridad dentro de la Iglesia no puede entenderse como una posición de poder, sino como una responsabilidad al servicio del Pueblo de Dios.
En este sentido, afirmó que una Iglesia sinodal es una Iglesia que escucha y recordó que el obispo está llamado a escuchar a sacerdotes, consagrados, laicos, familias y jóvenes.
“Escuchar no significa perder autoridad”, señaló, explicando que la escucha puede purificar y fortalecer la autoridad cuando esta se ejerce como un servicio.
Escuchar antes de hablar
El mensaje del obispo de Lurín también puso la mirada en aquellas personas que muchas veces permanecen en los márgenes: los sectores más vulnerables, los jóvenes, las familias y quienes pueden sentirse invisibles dentro de la sociedad.
Ante situaciones como la violencia, la inseguridad, la corrupción y el sufrimiento de los enfermos o de los adultos mayores que viven en soledad, monseñor García planteó que la respuesta de la Iglesia no debe quedarse únicamente en las palabras.
La cercanía, la escucha y el acompañamiento forman parte de una presencia pastoral que busca caminar junto a quienes atraviesan dificultades.
Una Asamblea para mirar también hacia dentro
La 130.ª Asamblea Plenaria es presentada también como una oportunidad para que los obispos realicen un examen sobre su propio ministerio.
Monseñor García invitó a preguntarse qué aspectos necesitan fortalecer para vivir con mayor fidelidad su vocación episcopal y para ejercer el ministerio desde una mayor transparencia.
En esa línea, propuso tres actitudes que pueden orientar el servicio pastoral: escuchar antes de hablar, acompañar antes de juzgar y discernir antes de decidir.
El planteamiento coloca la sinodalidad en un terreno concreto: no solamente como un concepto o un documento, sino como una manera de relacionarse dentro de la Iglesia.
Una Iglesia cercana en medio de la realidad del país
Los obispos también elevaron sus oraciones por la situación del Perú, especialmente ante la violencia, la inseguridad, la corrupción y las divisiones que afectan la convivencia social.
En medio de esta realidad, el llamado es a que la Iglesia pueda ser reconocida como una presencia cercana, capaz de escuchar, acompañar y defender la dignidad de quienes sufren.
La Asamblea Plenaria concluye así como un espacio de discernimiento para la Iglesia peruana, pero también como una invitación que puede alcanzar a cada comunidad: aprender a escuchar para servir mejor.
Porque, desde la perspectiva planteada por el Episcopado peruano, la autoridad cristiana no se mide solamente por la capacidad de decidir, sino también por la capacidad de acercarse, escuchar y caminar junto al otro.



