Ucrania: la Iglesia llama a no olvidar el valor de la paz.

En el 35.º aniversario de la independencia de Ucrania, los obispos recuerdan el valor de la libertad y agradecen la solidaridad internacional mientras el país continúa viviendo bajo el impacto de la guerra.
Ucrania conmemoró el 24 de agosto sus 35 años de independencia. La fecha llega en medio de una guerra que continúa dejando profundas heridas en la población y que ha marcado buena parte de la historia reciente del país.
En este contexto, la Iglesia católica en Ucrania volvió a poner en el centro de su mensaje la libertad, la paz y la solidaridad.
Monseñor Vitalij Skomarovskyi, obispo de Lutsk y presidente de la Conferencia de Obispos de Rito Latino de Ucrania, señaló que los años de independencia permitieron al pueblo vivir una verdadera libertad de conciencia y profesar públicamente su fe, algo que contrasta con las persecuciones religiosas vividas durante la época soviética.
La paz, un don invaluable
La experiencia de la guerra también transformó la manera en que el obispo comprende la importancia de la paz.
Skomarovskyi recordó que la guerra afecta a todos: niños, ancianos, personas vulnerables y familias enteras. Por eso, afirmó que la paz y la ausencia de guerra son un don invaluable para cualquier pueblo y nación.
Su reflexión recupera también las palabras de san Juan Pablo II, quien describió la guerra como un gran flagelo y llamó siempre a buscar todos los caminos posibles para evitarla.
Una solidaridad que se convierte en esperanza
Junto al dolor, el obispo destacó otra experiencia que ha marcado profundamente a la Iglesia y al pueblo ucraniano: la solidaridad recibida desde diferentes lugares del mundo.
Ayuda material, acompañamiento espiritual y, especialmente, las oraciones de tantas personas se han convertido en una fuente de fortaleza para quienes continúan viviendo en medio de la guerra.
Para Skomarovskyi, esta solidaridad nace del corazón y demuestra que Ucrania no está sola.
Un llamado a seguir rezando por la paz
También el arzobispo mayor Sviatoslav Shevchuk, líder de la Iglesia greco-católica ucraniana, aprovechó la jornada de independencia para renovar su llamado a la oración por la paz.
Shevchuk recordó que la libertad nunca debe darse por sentada y pidió a las comunidades de todo el mundo mantenerse unidas en oración y solidaridad con Ucrania.
En Kiev, los responsables de distintas Iglesias y organizaciones religiosas se reunieron en la Catedral de Santa Sofía para rezar por la paz ante el histórico mosaico de la Virgen Orante.
Una Iglesia que acompaña en medio de la guerra
A 35 años de su independencia, Ucrania celebra la libertad mientras continúa enfrentando las consecuencias de la guerra.
Desde la Iglesia, el mensaje no se limita a recordar el sufrimiento. También busca mantener viva la esperanza y recordar que la paz sigue siendo un bien por el que vale la pena trabajar y rezar.
La solidaridad internacional, la oración y el acompañamiento pastoral se convierten así en signos concretos de una Iglesia que permanece cerca de un pueblo que continúa esperando el fin de la guerra.
“La paz es un don inmenso; la guerra es un mal inconmensurable.”



