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Once acólitos recibieron el envío para servir en el Altar

El sábado 5 de septiembre, en la Cuasi Parroquia Espíritu Santo se realizó la Santa Misa de envío de 11 acólitos. La Celebración inició a las 19:00 y estuvieron presentes los Sacerdotes Zacarías Acosta y Benjamin Acosta también contó con la presencia de familiares y fieles que acompañaron este importante paso en el camino de fe de los nuevos servidores.

Los jóvenes fueron enviados para colaborar en las celebraciones litúrgicas. La Eucaristía marcó el comienzo de una nueva responsabilidad asumida con disposición, respeto y amor a Cristo.

El momento tuvo especial significado para los protagonistas, quienes aceptaron la misión de permanecer cerca del Altar y colaborar en las distintas acciones propias de la liturgia. Este compromiso requiere constancia, responsabilidad y una actitud humilde, comprendiendo que toda tarea realizada en la Iglesia nace del deseo de servir.

El acolitado representa una valiosa oportunidad para crecer en la vida cristiana. La cercanía con los signos Sagrados ayuda a profundizar el sentido de la Santa Misa, fortalecer la oración y descubrir con mayor claridad la importancia de participar activamente en la vida eclesial.

La presencia de padres, familiares y allegados aportó un significado especial a la ocasión. Su acompañamiento constituye un respaldo importante para quienes emprenden esta etapa y refleja la alegría de quienes comparten con ellos este compromiso.

El envío de los acólitos también representa un aporte para la vida litúrgica de la Cuasi Parroquia. Su incorporación permite fortalecer las tareas vinculadas con la Iglesia y anima a otros jóvenes a descubrir que existen diferentes maneras de poner los dones personales al servicio de Dios.

Desde esta nueva responsabilidad, cada integrante tendrá la oportunidad de aprender, crecer y profundizar su relación con Cristo. El contacto cercano con la liturgia puede convertirse en una verdadera escuela espiritual, donde el silencio, la oración, la disciplina y la entrega adquieren un valor especial.

La noche del sábado dejó así un recuerdo para quienes estuvieron presentes. Los nuevos acólitos recibieron el respaldo de sus seres queridos y de los fieles, llevando consigo el compromiso de desempeñar su tarea con sencillez, responsabilidad y espíritu cristiano.

Con la confianza puesta en Dios, los servidores comienzan una etapa que les permitirá acercarse aún más al misterio Eucarístico y descubrir, desde el Altar, la belleza de entregar tiempo y capacidades a la Iglesia.

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