La Santa Sede

El Papa León XIV llama a los movimientos eclesiales a vivir la comunión y un gobierno al servicio de toda la Iglesia

El Pontífice recibió a moderadores de asociaciones internacionales de fieles y advirtió sobre el riesgo de los grupos cerrados en sí mismos

En la mañana de este jueves 21 de mayo, el Papa León XIV recibió en el Aula Nueva del Sínodo a los participantes del Encuentro anual de moderadores de asociaciones internacionales de fieles, movimientos eclesiales y nuevas comunidades, promovido por el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Durante su discurso, el Santo Padre reflexionó sobre el sentido del gobierno dentro de la Iglesia y recordó que toda autoridad eclesial debe estar marcada por el servicio, la comunión y el discernimiento comunitario, especialmente en vísperas de la solemnidad de Pentecostés.

“Gobernar” en la Iglesia no es ejercer poder

El Papa explicó que, aunque toda comunidad necesita estructuras y responsables que orienten su camino, en la Iglesia el gobierno no puede reducirse a una cuestión organizativa o técnica.

“El gobierno nunca es solo técnico; tiene una orientación salvífica”, afirmó León XIV, subrayando que la misión de quienes conducen asociaciones y movimientos debe estar siempre orientada al bien espiritual de los fieles.

En este contexto, recordó que el gobierno también es un carisma suscitado por el Espíritu Santo y que, por lo tanto, debe ejercerse con humildad y espíritu de servicio.

Tres claves para ejercer la autoridad

El Pontífice señaló tres consecuencias fundamentales que nacen de entender el gobierno como un don del Espíritu.

En primer lugar, afirmó que toda autoridad debe buscar siempre “el bien de todos” y no convertirse en instrumento de intereses personales, prestigio o poder mundano.

En segundo lugar, destacó que el gobierno no puede imponerse desde arriba, sino que debe ser reconocido libremente por la comunidad mediante procesos auténticos de discernimiento y participación.

Finalmente, recordó que todo carisma necesita el discernimiento de los pastores de la Iglesia, llamados a custodiar la autenticidad y el recto ejercicio de los dones espirituales.

Escucha, transparencia y corresponsabilidad

A lo largo de su intervención,el Papa León XIV insistió en algunas actitudes indispensables para quienes tienen responsabilidades de conducción dentro de las realidades eclesiales: la escucha recíproca, la transparencia, la cercanía fraterna, la corresponsabilidad y el discernimiento comunitario.

Asimismo, animó a promover una participación activa de todos los miembros y evitar estilos de conducción excesivamente centralizados.

“El buen gobierno promueve la subsidiariedad y la participación responsable”, recordó el Santo Padre.

Una fuerte advertencia contra el aislamiento de los movimientos

Uno de los momentos más significativos del discurso fue la llamada del Papa a vivir una auténtica comunión con toda la Iglesia.

El Papa alertó sobre el peligro de que algunos grupos se consideren a sí mismos como el centro exclusivo de la vida eclesial.

“A veces encontramos grupos que se encierran en sí mismos y piensan que su realidad específica es la única o es la Iglesia”, expresó.

El Santo Padre remarcó que los movimientos y asociaciones deben vivir en plena comunión con las diócesis, con los obispos y con la Iglesia universal.

“Si un grupo dice: ‘No, con ese obispo no estamos en comunión, queremos otro’, eso no está bien”, afirmó con claridad.

Fidelidad al carisma y apertura a los desafíos actuales

El Papa también exhortó a los responsables de movimientos y comunidades a custodiar con fidelidad el carisma fundacional de cada realidad eclesial, pero evitando quedarse anclados únicamente en modelos del pasado.

Según explicó, la verdadera fidelidad implica apertura a los desafíos pastorales actuales y capacidad de dialogar con las nuevas realidades culturales, sociales y espirituales.

En este sentido, animó a las asociaciones a proyectarse hacia afuera y no limitarse a actividades internas, llevando el Evangelio a los distintos ámbitos de la sociedad contemporánea.

“Un don inestimable para la Iglesia”

Al concluir su discurso, el Papa León XIV agradeció la labor de las asociaciones de fieles y movimientos eclesiales, destacando la riqueza de sus carismas, su compromiso evangelizador y la presencia de numerosos jóvenes y vocaciones surgidas en estas realidades.

“Las asociaciones de fieles y los movimientos eclesiales son un don inestimable para la Iglesia”, afirmó.

Finalmente, el Santo Padre impartió su bendición e invocó la intercesión de la Virgen María para todos los presentes.

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