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Obispo de la Diócesis de Concepción visito a las familias de las víctimas del secuestro

Mons. Cristino Ramos González renovó su cercanía pastoral con las familias Morínigo, Urbieta y Denis, expresando su preocupación ante la falta de información sobre el paradero de sus seres queridos y ofreciendo acompañamiento espiritual y pastoral.

El Mons. Cristino, realizó una visita pastoral a las familias de Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis, tres casos de secuestro que continúan marcados por la incertidumbre y la falta de respuestas.

Edelio Morínigo, suboficial de Policía, fue secuestrado el 16 de julio de 2014 en la zona de Arroyito, departamento de Concepción, por miembros del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). Aunque el grupo armado afirmó posteriormente que lo había ejecutado, hasta la fecha no se ha confirmado oficialmente el lugar donde se encuentran sus restos.

Félix Urbieta, ganadero de 67 años, fue secuestrado el 12 de octubre de 2016 en su estancia de Belén, también en el departamento de Concepción. El hecho fue atribuido al grupo armado autodenominado Ejército del Mariscal López (EML). Desde entonces, su familia continúa reclamando información sobre su paradero.

Óscar Denis, exvicepresidente de la República y dirigente político liberal, fue secuestrado el 9 de septiembre de 2020 junto con su empleado Adelio Mendoza, en la estancia Tranquerita, ubicada en el departamento de Amambay. Mendoza fue liberado días después, pero Denis permanece desaparecido. El secuestro fue reivindicado por el EPP.

Durante el encuentro, el Pastor diocesano manifestó su cercanía y solidaridad con las familias, compartiendo con ellas el peso de una espera marcada por la angustia y la falta de información certera sobre sus familiares.

La visita fue también una expresión concreta de la misión de la Iglesia de acompañar a quienes atraviesan situaciones de sufrimiento. Mons. Cristino puso a disposición de las familias su servicio pastoral y espiritual, así como su voluntad de colaborar, dentro de sus posibilidades, en las gestiones que puedan contribuir a encontrar caminos de respuesta ante estos casos.

La presencia del Obispo quiso ser, además, un signo de esperanza para las familias afectadas. En medio de una realidad que durante años ha dejado heridas profundas, la Iglesia Diocesana reafirma que estas familias no están solas y que sus seres queridos permanecen presentes en la oración y en el corazón de la comunidad.

Desde la Diócesis de Concepción se eleva una oración especial por las familias Morínigo, Urbieta y Denis, para que el Señor fortalezca sus corazones, sostenga su esperanza y les conceda consuelo en medio de esta dolorosa espera.

También se encomienda al Señor a las autoridades y a todas las personas comprometidas en la búsqueda de respuestas y soluciones para estos casos, pidiendo que sus esfuerzos sean iluminados y que puedan alcanzarse caminos que permitan llevar verdad, justicia y paz a las familias afectadas.

Que Cristo, Buen Pastor, acompañe a quienes sufren, sostenga a las familias en la esperanza y conceda la luz necesaria para que no cese la búsqueda de respuestas.

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