El Papa León XIV en Bamenda: “Es el momento de reconstruir la unidad y la paz”

En la homilía durante la Santa Misa celebrada en el Aeropuerto Internacional de Bamenda, el Santo Padre Pope Leo XIV exhortó a los fieles a no ceder a la resignación y a convertirse en constructores de paz, reconciliación y esperanza en medio de las dificultades sociales y económicas que atraviesa la región.
Una visita marcada por la cercanía y la esperanza
En el marco de su Viaje Apostólico a Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial (13-23 de abril de 2026), el Papa León XIV presidió la Santa Misa en el Aeropuerto Internacional de Bamenda, donde fue recibido por una multitud de fieles que expresaron su fe con cantos, danzas y oración.
El Santo Padre inició su homilía presentándose como “peregrino de paz y de unidad”, subrayando su deseo de compartir no solo la fe, sino también las alegrías y sufrimientos del pueblo camerunés.
“El Señor está cerca del que sufre”
Inspirado en el Salmo 34, el Papa recordó que Dios no abandona a su pueblo en los momentos de dolor:
“El Señor está cerca del que sufre y salva a los que están abatidos”.
En este sentido, invitó a la asamblea a renovar la confianza en Dios incluso en medio de las crisis que afectan la vida cotidiana de muchas familias.
Denuncia de las heridas sociales y llamado a la responsabilidad
Con mirada pastoral y realista, el Pontífice enumeró las dificultades que golpean a la región: pobreza creciente, crisis alimentaria, corrupción, debilidad institucional, problemas en educación y salud, migración juvenil y violencia social.
Asimismo, denunció las dinámicas externas de explotación económica del continente africano, advirtiendo sobre intereses que “en nombre de la ganancia, siguen saqueando y debilitando los pueblos”.
Sin embargo, lejos de un mensaje de resignación, el Papa insistió en la urgencia de un cambio profundo:
“Es el momento de reconstruir; hoy y no mañana, ahora y no en el futuro”.
La Palabra de Dios como fuerza de transformación
El Santo Padre recordó el testimonio de los Apóstoles ante la persecución, afirmando que la fidelidad a Dios es fuente de verdadera libertad:
“Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres”.
Explicó que esta obediencia no esclaviza, sino que libera el corazón humano, permitiendo discernir el bien y rechazar el mal, incluso cuando la realidad parece invitar a la resignación.
Fe auténtica y discernimiento espiritual
En un fuerte llamado pastoral, el Papa advirtió sobre la necesidad de una fe auténtica, enraizada en el Evangelio, y exhortó a cuidar la religiosidad popular para evitar desviaciones:
Subrayó la importancia de la inculturación del Evangelio, al mismo tiempo que pidió vigilancia frente a prácticas que mezclan la fe cristiana con elementos esotéricos o ajenos a la doctrina de la Iglesia.
Un llamado a ser constructores de paz
Al concluir su homilía, el Papa León XIV encomendó a la comunidad cristiana a la intercesión de la Virgen María y alentó de manera especial a sacerdotes, religiosos, misioneros y laicos comprometidos con la evangelización y el servicio a los más necesitados.
“Dios es novedad, crea cosas nuevas y nos hace valientes para construir el bien”.
Con estas palabras, el Pontífice selló un mensaje de esperanza que resonó como invitación urgente a la reconciliación, la unidad y la transformación social desde la fe.



