«Educar es formar el corazón para el servicio»: P. Ramón Chamorro llama a impulsar una educación integral desde la fe

En el segundo día de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el misionero redentorista invitó a las familias, docentes y catequistas a asumir la educación como una misión que transforma la vida, formando personas capaces de amar, servir y vivir el Evangelio con autenticidad.
Una educación que abarca todas las dimensiones de la persona
Durante la homilía del segundo día de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el Rvdo. Pbro. Ramón Chamorro, C.Ss.R., desarrolló el tema «Impulsar una educación integral», destacando que educar no consiste únicamente en transmitir conocimientos, sino en formar integralmente a la persona.
El sacerdote explicó que una verdadera educación comprende el desarrollo de la inteligencia, los sentimientos, la vida espiritual y la capacidad de convivir con los demás en justicia y paz.
«La verdadera educación va mucho más allá. Educación integral significa formar a la persona completa en todas sus dimensiones», expresó.
La Palabra de Dios, fundamento de toda formación cristiana
Reflexionando sobre la carta de san Pablo a Timoteo, el predicador recordó la importancia de permanecer fieles a lo aprendido desde la infancia y de recurrir constantemente a la Sagrada Escritura.
En ese contexto, invitó a los fieles a examinar su relación con la Biblia, preguntando cuántos la tenían en sus hogares o en sus teléfonos y, sobre todo, cuántos realmente la leían.
El sacerdote lamentó que muchos cristianos posean la Palabra de Dios, pero no la conviertan en alimento cotidiano para su vida espiritual.
«La Escritura sirve para enseñar, corregir y educar en la rectitud. Es difícil ser buenos cristianos si no partimos de la Palabra de Dios», afirmó, alentando a las familias a incorporar la lectura bíblica como parte de su formación diaria.
Jesús, el Maestro que educa con compasión
Al meditar el Evangelio de san Marcos, el P. Chamorro presentó a Jesús como el modelo perfecto de educador.
Recordó que, tras el regreso de los apóstoles de su misión, Jesús los invitó primero al descanso, enseñando que el ser humano no está llamado únicamente a producir, sino también a detenerse, encontrar silencio y cuidar su vida interior.
Asimismo, destacó que la educación nace de una mirada compasiva. Jesús contempló a la multitud «como ovejas sin pastor» y, movido por el amor, dedicó tiempo a enseñarles.
«El educador no mira expedientes ni calificaciones; mira personas con necesidades, miedos y esperanzas. Enseñar debe ser siempre un acto de amor», señaló.
María, la gran educadora de la fe
El predicador también dirigió la mirada hacia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, presentándola como modelo de toda educación cristiana.
Recordó que fue María quien acompañó el crecimiento humano de Jesús, enseñándole las primeras palabras, las oraciones de su pueblo y guiándolo en su crecimiento «en sabiduría, estatura y gracia».
Hoy, afirmó, la Virgen continúa educando a sus hijos, invitándolos a escuchar la Palabra de Dios, ponerla en práctica y recorrer el camino que conduce a Cristo.
«La educación integral comienza en el hogar, se fortalece en la Iglesia y continúa en la escuela. La formación en la fe no puede quedar únicamente en manos de los catequistas o profesores de religión; es una misión de toda la familia», subrayó.
Educar la mente, el corazón y el espíritu
Como propuesta concreta para las familias y las comunidades, el sacerdote invitó a trabajar tres dimensiones fundamentales de la educación integral.
En primer lugar, exhortó a educar la mente, promoviendo el estudio, el pensamiento crítico y el uso responsable de la tecnología, siempre iluminados por los valores del Evangelio.
También llamó a educar el corazón, enseñando a los niños y jóvenes a pedir perdón, agradecer, compartir y desarrollar una auténtica compasión por quienes sufren.
Finalmente, animó a educar el espíritu, fortaleciendo la oración en familia, la participación en la Eucaristía y la lectura compartida de la Sagrada Escritura.
Sembrar hoy para construir el futuro
Al concluir la homilía, el P. Ramón Chamorro encomendó a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro a todos los padres de familia, abuelos, docentes y catequistas, para que nunca se cansen de sembrar la fe y los valores cristianos en las nuevas generaciones.
Pidió que la educación no solo forme personas exitosas, sino discípulos capaces de abrir el corazón a la compasión y poner sus manos al servicio de los demás, construyendo una sociedad más humana, solidaria y profundamente cristiana.



