Homilías de los Sacerdotes

«La fe debe traducirse en obras»: P. Ramón Chamorro llamó a construir una sociedad donde no falten tierra, techo y trabajo

En el tercer día de la Novena a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el misionero redentorista invitó a los fieles a vivir una fe comprometida con la realidad social, recordando que el acceso a la tierra, el techo y el trabajo constituye un derecho fundamental para una vida digna y un desafío permanente para todos los cristianos.

La Doctrina Social de la Iglesia ilumina el compromiso cristiano

Durante la homilía, el Rvdo. Pbro. Ramón Chamorro, C.Ss.R., desarrolló el tema «Garantizar tierra, techo y trabajo», explicando que la Iglesia, a través de su Doctrina Social, ofrece principios que orientan la construcción de una sociedad más justa, solidaria y centrada en la dignidad de la persona.

El sacerdote recordó que documentos como Rerum Novarum, Laudato Si’, Fratelli Tutti y la reciente reflexión «Magnífica Humanitas», promulgada por el Papa León XIV, ofrecen criterios para comprender los desafíos actuales relacionados con el trabajo, el cuidado de la creación, la fraternidad y la dignidad humana en la era digital.

Asimismo, animó a los fieles a profundizar en estos documentos para conocer mejor la enseñanza social de la Iglesia y llevarla a la práctica en la vida cotidiana.

Tierra, techo y trabajo: derechos que dignifican a la persona

Reflexionando sobre las Sagradas Escrituras, el P. Chamorro recordó cómo Dios escuchó el clamor del pueblo de Israel esclavizado en Egipto y lo condujo hacia la tierra prometida, mostrando que el Señor nunca permanece indiferente ante el sufrimiento de quienes viven sin condiciones dignas.

Señaló que la tierra, el techo y el trabajo no constituyen privilegios ni lujos, sino derechos fundamentales que permiten a las personas sostener a sus familias y desarrollar plenamente la vocación que Dios les ha confiado.

«El trabajo debe dignificar al ser humano; nunca debe convertirse en un instrumento de explotación que le haga perder su dignidad», afirmó.

No basta con decir «Señor, Señor»

Aunque el Evangelio proclamado invitaba a no tener miedo y a dar testimonio de Cristo, el predicador también hizo referencia a las palabras de Jesús sobre la casa construida sobre roca, recordando que la verdadera fe se manifiesta cuando la Palabra de Dios se convierte en obras concretas.

«No basta con venir a misa, rezar el rosario o participar en los grupos parroquiales. La fe debe reflejarse también en la familia, en el trabajo, en la vida social y en la manera en que tratamos a los demás», expresó.

El sacerdote advirtió sobre el riesgo de vivir una religiosidad basada únicamente en las apariencias, mientras se permanece indiferente ante las necesidades del prójimo.

Un llamado a la justicia en todos los ámbitos

Durante la reflexión, el P. Chamorro presentó ejemplos concretos de la vida cotidiana para mostrar que el Evangelio interpela tanto a empleadores como a trabajadores.

Recordó que un empresario que participa activamente en la vida de la Iglesia, pero explota a sus empleados o les niega un salario justo, contradice con sus acciones el mensaje del Evangelio. Del mismo modo, señaló que un trabajador que actúa con deshonestidad o irresponsabilidad tampoco construye su vida sobre la roca de la Palabra de Dios.

El llamado también alcanzó a los ministros ordenados, recordando que sacerdotes y religiosos están igualmente llamados a vivir con coherencia, evitando cualquier actitud de indiferencia o de búsqueda de intereses personales.

«La Palabra de Dios exige coherencia para todos, sin excepción», enfatizó.

María conoce el sufrimiento de quienes no tienen hogar

Dirigiendo la mirada hacia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el sacerdote recordó que María experimentó junto a san José la precariedad al no encontrar alojamiento para el nacimiento de Jesús y, posteriormente, el exilio en Egipto.

Por ello, afirmó que la Virgen comprende profundamente el sufrimiento de quienes hoy carecen de una vivienda digna, de un trabajo estable o de la tierra necesaria para sostener a sus familias.

Asimismo, destacó que María no solo auxilia a sus hijos en sus necesidades, sino que también los impulsa a convertirse ellos mismos en instrumentos de ayuda para quienes más sufren.

Ser hoy el «perpetuo socorro» de los hermanos

Al concluir la homilía, el P. Ramón Chamorro invitó a los fieles a que la novena no se reduzca a una práctica devocional de nueve días, sino que produzca una verdadera conversión del corazón.

Exhortó a cada cristiano a preguntarse cómo puede convertirse en un «perpetuo socorro» para quienes buscan una vivienda, un empleo o mejores condiciones de vida, mediante gestos concretos de solidaridad, justicia y servicio.

Finalmente, encomendó a la comunidad a la protección de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, pidiendo que conceda a todos un corazón generoso y comprometido, capaz de trabajar para que a ningún hermano le falten la tierra que lo alimente, el techo que lo cobije y el trabajo que dignifique su vida.

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