Homilías de los Sacerdotes

La salud integral comienza con un corazón convertido, afirmó el Pbro. Ramón Chamorro en el sexto día de la novena

La conversión, el cuidado del cuerpo y la confianza en Dios fueron los ejes de la reflexión durante la celebración en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

San Juan Bautista, ejemplo de una vida restaurada por Dios

En el sexto día de la novena en honor a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, el Rvdo. Pbro. Ramón Chamorro, C.Ss.R., desarrolló el tema «Asegurar una salud integral», tomando como punto de partida el Evangelio de San Lucas sobre el anuncio del nacimiento de San Juan Bautista.

El sacerdote explicó que la salud que Dios ofrece no se limita únicamente al bienestar físico, sino que comprende también la armonía del cuerpo, la mente y el espíritu. Recordó que el nacimiento de Juan Bautista fue un verdadero signo de restauración para Isabel y Zacarías, quienes, además del milagro de la maternidad en edad avanzada, recuperaron su dignidad ante un pueblo que consideraba la esterilidad como una maldición.

La verdadera sanación comienza en el corazón

Durante su predicación, el padre Chamorro señaló que San Juan Bautista preparó el camino del Señor invitando al pueblo a la conversión, recordando que una persona puede gozar de buena salud física y, sin embargo, cargar heridas profundas en su interior.

«Un corazón marcado por el rencor, una mente dominada por el miedo o un espíritu alejado de Dios también necesitan ser sanados», expresó, subrayando que el verdadero Médico de las almas y de los cuerpos es Jesucristo.

En ese sentido, invitó a los fieles a aprovechar el Sacramento de la Reconciliación, disponible durante los días de la novena, como un camino concreto para recuperar la paz interior y fortalecer la relación con Dios.

María, refugio en medio del sufrimiento

El predicador dirigió también la mirada hacia el ícono de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, destacando cómo el Niño Jesús busca refugio en los brazos de su Madre al contemplar los instrumentos de la Pasión.

Explicó que esa misma imagen refleja el consuelo que María ofrece hoy a quienes atraviesan enfermedades, angustias, ansiedad, depresión o momentos de desesperanza.

«Dondequiera que nos situemos, ella nos mira y nos recuerda: ‘No temas, aquí estoy; soy tu Madre'», afirmó.

Tres dimensiones de la salud integral

En su reflexión pastoral, el sacerdote propuso cultivar tres aspectos fundamentales para vivir una auténtica salud integral:

  • La dimensión espiritual, mediante la conversión permanente, la oración y el Sacramento de la Reconciliación.
  • La dimensión psicológica y emocional, aprendiendo a entregar las preocupaciones al Señor, encontrando paz en la oración y apoyo en la comunidad cristiana.
  • La dimensión física y social, cuidando el cuerpo como templo del Espíritu Santo y practicando la solidaridad con quienes sufren enfermedad o soledad.

Asimismo, exhortó a tomar conciencia sobre la importancia de una alimentación responsable y de hábitos saludables, recordando que muchas enfermedades son consecuencia de años de descuido del propio cuerpo.

Ser portadores de esperanza y sanación

Al concluir la homilía, el Pbro. Ramón Chamorro invitó a que la celebración de la víspera de San Juan Bautista renueve la esperanza de todos los fieles, especialmente de quienes atraviesan situaciones difíciles de salud o sufrimiento.

Pidió que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro interceda por las familias, los enfermos y todos aquellos que necesitan fortaleza física, emocional o espiritual.

Finalmente, animó a la comunidad a convertirse en instrumentos de la misericordia de Dios mediante gestos sencillos, como visitar a un enfermo, ofrecer una palabra de aliento o practicar la caridad, para que cada cristiano sea portador del consuelo y la sanación que provienen del Señor.

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